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Miami, 15 de agosto del 2003.- La Asociación
Latina de Periodistas del Entretenimiento de Estados
Unidos (ALPE) con sede en Miami, repudia el vergonzoso
uso y abuso de poder (violencia) que el quipo de seguridad
de la cantante y actriz Lucero empleó el último
jueves contra varios de nuestros colegas en México.
Sobre todo, esta asociación se encuentra indignada
por el apoyo que ella misma le dió a esa conducta
y el tono cargado de soberbia con el que rehusó
pedir disculpas a la prensa.
Hechos como este ponen al descubierto
el poder desmedido que están adquiriendo los
guardaespaldas en el mundo del entretenimiento, también
dejan ver que es auspiciado abiertamente por algunos
artistas y/o sus colaboradores. Considerando el poder
de alineación que éstos tienen, la situación
resulta tan preocupante como grave, por lo que ALPE
está llamando a todos sus miembros a reevaluar
su relación con Lucero y con todos aquellos proyectos
en los que ella participe.
En una época tan sacudida por
la violencia como en la que vivimos, resulta vital que
los profesionales de la comunicación canalicemos
nuestros recursos y tiempo en personalidades cuyo efecto
sea positivo (que promuevan la paz, la humildad y otros
nobles valores) en nuestras comunidades. Es hora de
preguntarnos: ¿Debemos apoyar a personalidades
que justifican la violencia? ¿Realmente necesitamos
tragarnos la dignidad por cubrir a alguien determinado
cuando contamos con inventario inagotable de estrellas
talentosas?
ALPE invita a que todos los medios de
comunicación se planteen la misma cuestión,
a la vez que pide a los empresarios del mundo del entretenimiento,
casas disqueras, representantes artísticos, a
los mismos artistas y a la industria en general a tomar
este caso como un ejemplo perfecto de lo que se debe
evitar dentro de nuestra industria: La violencia no
puede permitirse, fomentarse ni justificarse bajo ningún
punto de vista y mucho menos dentro de una industria
cuyo objetivo es entretener.
³Son insensatos los hombres a los
que una violencia respetada les parece un derecho.²
(Claude Adrien Helvetius)